El Cuartel de la Guardia Civil de Las Palmas fue uno de los escenarios de terror en Granada. Un lugar donde fueron conducidos cientos de detenidos y sometidos a cruentos interrogatorios, torturas y malos tratos.
En la Placeta de las Castillas nº 20 se encuentra la casa de la familia Quero, el grupo de guerrilla antifranquista más importante en la capital
En el Carril del Picón número 13, lo que entonces eran las afueras de la ciudad, Pepe Quero Robles, el líder del grupo guerrillero de los hermanos Quero, murió después de un tiroteo
Una casa refugio de guerrilleros se convirtió en el escenario de un asedio espectacular donde los guerrilleros resistieron hasta el último momento
Tras las paredes del convento de Zafra se escondió durante años el famoso Comandante Villa: anarquista, contacto con las guerrillas granadinas y, finalmente, delator.
En la calle Solares, tras una espectacular persecución por todo el centro de Granada, el guerrillero Paco Quero Robles fue abatido por las fuerzas franquistas.
Tras una espectacular persecución, el joven guerrillero Antonio Morales "El Palomica" fue alcanzado por las fuerzas franquistas, quedando gravemente herido.
La noche del 21 de febrero de 1947, en la puerta de su casa, el industrial Indalecio Romero de la Cruz fue asesinado por el grupo de los hermanos Quero.
Antonio Quero Robles, junto a los tres últimos miembros del grupo guerrillero de los hermanos Quero, resistieron el cerco de las fuerzas franquistas durante tres días
Durante la guerra y la posguerra la Prisión Provincial se vio desbordada por miles de presos, cientos de los cuales murieron por hacinamiento, malos tratos y ejecuciones
"La Campana" eran unos establos y graneros que en 1939, tras el final de la guerra, la dictadura convirtió en prisión para recluir a miles de presos políticos
El barrio popular de Sacromonte ofreció a los guerrilleros antifranquistas refugio y apoyo, aunque también fue escenario de chivatazos y tiroteos
El Barranco de El Abogado fue una barriada popular donde los guerrilleros antifranquistas encontraron el apoyo de sus vecinos, convirtiéndose en refugio y escenario de varios tiroteos
El anarquista malagueño Antonio Raya, después de sobrevivir a varias muertes, finalmente pereció en un tiroteo en la taberna Vílchez de Plaza Nueva, en pleno centro de Granada
El 26 de marzo de 1944 la policía rodeó a un grupo de guerrilleros en un prostíbulo de la calle Piedra Santa. Aquellos sucesos, durante décadas, estuvieron rodeados de mitos y misterio
Los hermanos Quero acudieron a la casa del teniente Segura Lacomba para exigir que liberaran a dos jóvenes vecinos que habían ayudado a los guerrilleros. Acciones de este tipo fueron las que convirtieron a los hermanos Quero en un mito popular
Los refugios eran un elemento fundamental para la guerrilla antifranquista, que trataba de sortear la represión de la dictadura, y para ello contó con el apoyo de decenas de granadinos
La justicia militar, a través de los consejos de guerra, se convirtió en una maquinaria de terror de la dictadura, condenando a miles de personas a pena de muerte y a largos periodos de prisión
Los confidentes fueron el mayor peligro de la guerrilla antifranquista. Un drama dentro de la sociedad, dado que muchos de los confidentes era vecinos y amigos de los guerrilleros que, bajo la dictadura de Franco, decidieron traicionarlos
Ser enlace de la guerrilla antifranquista fue cualquier cosa menos sencilla. Siempre bajo el acoso de las fuerzas de la dictadura, ser descubierto podía suponer la muerte o la prisión. Pero la guerrilla antifranquista también temía a los delatores
La barriada popular del Albaycín fue uno de los refugios principales de los hermanos Quero, luchadores antifranquistas. Pero en ocasiones los refugios eran descubiertos por las fuerzas franquistas, y entonces comenzaba la persecución
Lograr un refugio anónimo y seguro fue una de las obsesiones de la guerrilla antifranquista. El grupo de los hermanos Quero llegó a idear refugios en el centro de Granada de gran inventiva, como este camuflado tras una frutería
María Dolores Puga era la mujer de un exiliado que ayudó a los hermanos Quero para buscar refugios seguros. Al ser descubierta fue condenada a seis años de cárcel por la dictadura. Un ejemplo de los miles de enlaces de la guerrilla en toda España
La dictadura inició en la posguerra los planes de intervención social y urbanística en varias barriadas populares con el propósito de aumentar el control social de las clases populares y favorecer, mediante la especulación, a sus más fervientes defensores
La Casa de la Falange en Granada no se situó en cualquier sitió, sino que eligió el lujoso y prestigioso Hotel Alameda, mostrando su preponderancia y poder a la sociedad granadina
En la famosa Fuente de las Batallas la Iglesia granadina realizaba en la posguerra, todos los meses de mayo, una de sus campañas caritativas más conocidas. Unas campañas que escondían una estrategia de control social de las clases populares
Una de las primeras medidas de la dictadura fue cambiar el nombre de las calles principales de todas las ciudades y pueblos españoles. Una política de memoria sobre el pasado que también buscaba proyectar su victoria hacia el futuro
La Iglesia católica, fiel aliada de la dictadura de Franco durante la guerra y la posguerra, desplegó toda una serie de estrategias para recristianizar a las clases populares, como una medida para construir la nueva sociedad y el Nuevo Estado franquista
En 1957 se celebró en Granada el IV Congreso Eucarístico Nacional. El papa Pío XII mostró una vez más su complacencia con la dictadura de Francisco Franco, quien clausuró el congreso con un discurso en la Catedral
Las estaciones de trenes son una encrucijada social y cultural. Un espacio que en la posguerra fue escenario de trapicheos, detenciones y el punto de partida de la emigración
Hambre. Esta es la palabra más repetida por los testimonios orales de la posguerra. Un hambre atroz que empujó a miles de personas al estraperlo. Pero la gestión del hambre en la posguerra, por parte de la dictadura, no fue inocente.
En junio de 1947 Evita Perón visitó la España de Franco en uno de los actos de propaganda de mayor impacto en la época. En su visita a Granada acudió a la Fábrica de Explosivos de El Fargue, donde decenas de obreros habían sido asesinados